domingo, 15 de diciembre de 2019

Goethe - Fausto - (Fragmento) - Incluye Texto - Resumen



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Goethe
Fausto
(Fragmento)

-(ver al final el link para descargar la obra completa) -


Johann Wolfgang (von) Goethe; nacido el 28 de agosto de 1749 en Frankfurt, Alemania y murió el 22 de marzo de 1832 (82 años) en Weimar, Alemania , es un novelista , dramaturgo , poeta , teórico del arte y hombre de Estado alemán .

El trabajo literario de Goethe incluye poesía , así como teatro , épica , autobiografía , teoría literaria y escritos científicos; Goethe es un apasionado de la óptica , la geología y botánica . Además, su correspondencia es de gran importancia literaria. Su novela, El sufrimiento del joven Werther lo hizo famoso en Europa. Napoleón pidió una audiencia durante la entrevista en Erfurt . Con Schiller y con Herder y Wieland , encarna el clasicismo de Weimar . Su Fausto es reconocido como una de las obras más importantes de la literatura en lengua alemana . En su vejez, también es considerado en el extranjero como representante de la Alemania intelectual.

En el Imperio alemán , fue elevado al rango de poeta nacional anunciando un "ser alemán" y, como tal, asimilado al nacionalismo alemán. Así comenzó la admiración no solo de la obra sino también de la personalidad del poeta cuyo estilo de vida era percibido como ejemplar. Incluso hoy, sus poemas, dramas y novelas se encuentran entre las obras maestras de la literatura mundial .



Fausto
(Fragmento)


... 

PRIMERA PARTE DE LA TRAGEDIA

...

Mefistófeles. Ya hablaremos de esto extensamente en nuestra próxima entrevista. ¿Me permitirás por esta vez alejarme?
Fausto. No sé por qué me lo preguntas. Ahora que te conozco, podrás visitarme como es tu deseo; aquí tienes la ventana la puerta y hasta la chimenea: puedes escoger para salir 
Mefistófeles. ¿Lo confesaré? Hay un pequeño obstáculo que impide mi salida: el pie mágico en vuestro umbral.
Fausto. ¿Tanto te inquieta el pentagrama? Dime, hijo del infierno, ¿si tanto te incomoda, por qué has entrado aquí? ¿Es imposible que un espíritu como tu se halla dejado prender de este modo?
Mefistófeles. Luego lo comprenderás porque está mal colocado: el ángulo vuelto hacia la calle se presenta, como vez, algo abierto.
Fausto. Por una rara casualidad eres mi prisionero y casi había logrado mi objetivo. Mefistófeles. Nada notó el perro al entrar de un brinco en la habitación, pero ahora es la cosa eternamente distinta, y el diablo no puede salir de la casa.
Fausto. Pero ¿por qué no sales por la ventana?
Mefistófeles. Es una ley para diablos y fantasmas el salir por donde han entrado. El primero de estos dos actos depende de nosotros, pero somos esclavos del segundo.
Fausto. ¿Luego el infierno tiene también sus leyes? Me complazco en saberlo. De este modo un pacto hecho con vosotros será fielmente cumplido.
Mefistófeles. Puedes gozar enteramente de lo que se te promete sin que nadie te prive de la más mínima parte; pero como es cosa de mucho interés, ya volveremos a hablar de ello en nuestra próxima entrevista. Ahora te ruego y te suplico que me dejes partir.
Fausto. Quédate un instante más para decirme la buena ventura.
Mefistófeles. Pues bien, suéltame; yo no tardaré en volver y podrás preguntarme todo cuanto gustes.
Fausto. No te he puesto celada, y sólo por tu culpa caíste en la trampa. Dicen que el que tenga el diablo no le deje escapar, porque no volverá a cogerle tan pronto. 
Mefistófeles. Si tanto lo deseas, me quedaré para hacerte compañía, pero con la condición que he de emplear todos los recursos de mi ciencia para que pases el tiempo dignamente.
Fausto. Con alegría me pongo a tu disposición, con tal que tu arte sea divertido.
Mefistófeles. Querido amigo, van a ganar más tus sentidos en una sola hora, de lo que ganarían en la monotonía de un año entero. Lo que te canten los tiernos espíritus y las bellas imágenes que les rodean no serán vanas ilusiones de la magia. Se deleitarán tu paladar y tu olfato, y experimentará tu corazón un dulce éxtasis. Fuera preparativos inútiles y ya que estamos reunidos principiad.
Espíritus. Desapareced, arcos sombríos, para que la luz del cielo penetre hasta nosotros y alegre nuestros ojos. Disípense las nubes que entenebrecen el éter y enciéndanse las blancas estrellas y los hermosos soles. Ángeles de níveas alas, salid del seno de vuestras nubes purpúreas para recorrer el espacio y seguir la huellas de nuestros ardientes deseos. Dulces céfiros brisas puras, templad el ardor que abrasa a las plantas de nuestros valles y haced que tiemblen de tierna emoción sus hojas al recibir de vosotros el beso de amor que debe fecundarles. Agrúpense en la viña los racimos, ya que no cave más zumo en los lagares, y salta vino en espumosas olas hasta que crucen las verdes paredes arroyos de púrpura. Ved cómo se reflejan en el mar las verdes colinas al par del ganado que se apacienta en ellas. También se descubren en lontananza islas afortunadas que parecen deslizarse sobre las tranquilas ondas, y ofrecen al navegante delicioso oasis que le hace olvidar todas las tormentas pasadas. Sólo reinan en aquel mundo ideal la alegría y los placeres. Así en el fondo de los mares como en los espacios del aire, todo tiende a la vida, todo sigue su curso incesante, todos los seres se sienten vivificados ante el astro que el cielo encendió para alumbrarles.
Mefistófeles. Muy bien ya está dormido. Hijos hermosos de aire le habéis encantado fácilmente y os agradezco vuestro coro. No, no eres aún hombre capaz de sujetar al diablo. Fascinadle con dulces emociones, sumergirle en un mar de delicias. En cuanto a mí, para vencer el encanto de esta puerta, necesito el diente de un ratón, paréceme que no tendré que conjurar mucho: he aquí que roe cerca y que no tardará en oírme. El señor de las ratas y ratones, de las moscas, de las ranas, de las chinches y de los piojos, te ordena sacar el hocico y venir a morder el umbral de esta puerta, como si estuviese untado con aceite. Muy bien; veo que obedeces con presteza la orden recibida; ya que estas aquí, sólo falta dar comienzo a la obra. La punta que me ha rechazado se halla en el borde: una dentellada más y todo está concluido. Ahora, Fausto ya puede soñar libremente; hasta la vista.

Fausto. (Despertándose.) ¿Si también esta vez saldré burlado? ¿Cómo ha podido aquella multitud de espíritus desaparecer de este modo’? He visto en sueños al diablo, y se me ha escapado un perro... A esto queda reducido todo.
... 

Goethe - Fausto Mirror 1

Goethe - Fausto Mirror 2

Goethe - Fausto Mirror 3


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Bibliografia:


www.wikipedia.org
Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2003.
Nueva Enciclopedia Tematica Grolier 2012
https://www.ecured.cu 


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